LA PRENSA MIENTE
LA PRENSA MIENTE
Introducción
Lo peor no son las mentiras, lo peor son las medias verdades.
Y antes de entrar en profundidad en el tema a abordar, es indispensable saber
que la gente vota a través de su temperamento. Y aunque a priori esto no tenga
mucho que ver con el tema en cuestión, creo que forma una parte esencial sobre
como interpretamos las noticias que provienen de diferentes medios, ya sean
afines a nuestra ideología o no lo sean. Y para desarrollar esta introducción
voy a sacar algunas ideas de los libros de Jordan Peterson (maps of meaning,
political correctness).
Seguro que a más de uno le habrá pasado que muchas veces
expresamos nuestras opiniones en función de si encajan o no dentro de nuestras
ideas políticas. Si eres de derechas no tardarás ni un segundo en aceptar como verdad
una noticia sobre corrupción en Podemos, al igual que si eres de izquierdas no
tardarías tampoco ni un segundo en aceptar como verdadera una información que
sugiera que VOX es corrupto. Al mismo tiempo ambos bandos reaccionarían con
escepticismo si la noticia va en contra de aquel partido al que voten o sean
afines. “¿Cuál es el medio que da la noticia?, ¿Quién la escribe?, ¿Cómo de
rigurosa es esa información?”. Hace unos años surgió la polémica porque el
rapero Valtonyc fue condenado por las letras de una canción de rap donde se
decían frases como: “Mutilaré a Cospedal” o “Jorge Campos merece una bomba de
destrucción nuclear”. Y desde la cuenta de Twitter de Podemos se decía ante la
noticia: “Semana negra para la libertad de expresión”. “La libertad de
expresión es un derecho fundamental”. Con lo cual estoy bastante de acuerdo.
Sin embargo no he visto a nadie desde la izquierda defender la libertad de
expresión con una noticia que decía que un hombre fue a prisión por reírse de
las víctimas de violencia de género por Twitter: “pocas me parecen con la de
putas que hay sueltas”.
Si defendemos la libertad de expresión de Valtonyc para decir
frases como “mutilaré a Cospedal”, también habría que amparar, por pura
coherencia, la libertad de expresión de este usuario de Twitter, para decir que
pocas mujeres asesinadas hay con la de putas que hay sueltas.
Dinámicas asociadas a ideologías y su relación con los medios de
comunicación
A continuación voy a resumir las parcialidades comunes asociadas
a la izquierda y a la derecha instauradas en la cámara de eco de Google, y como
se relaciona con los sesgos anti-conservadores o anti-progresistas dependiendo
de quién sea el medio que da la información:
Parcialidades de la izquierda:
1. Compasión
por el débil
2. Las desigualdades
se dan de acuerdo a injusticias
3. Los humanos
son inherentemente cooperativos
4. El cambio
es bueno (inestabilidad)
5. Mentalidad
abierta
Parcialidades de la derecha:
1. Respeto por
la autoridad o el fuerte
2. Las
desigualdades son naturales
3. Los humanos
son inherentemente competitivos
4. El cambio
es peligroso (estabilidad)
5. Mentalidad
cerrada
Es debatible el hecho de que ninguno de los dos lados sea
100% correcto y ambos puntos de vista parciales pueden ser cambiantes
dependiendo del entorno político. Inclinarse demasiado hacia un lado puede
traer dinámicas disfuncionales. Un temperamento demasiado orientado hacia a la
derecha puede ser autoritario, rígido y desconfiado con los demás. Un
temperamento demasiado inclinado hacia la izquierda puede estar constantemente cambiando
y excediendo en la confianza que otorga a sus competidores.
Una de las cosas que me parece importante recalcar es que se
puede predecir a la gente que va a ocupar un lado u otro del espectro político
basándonos en su distribución dentro de los 5 grandes rasgos temperamentales ya
expuestos. Las parcialidades de la derecha estarían enmarcadas en la
responsabilidad y el orden, mientras que las parcialidades de la izquierda
estarían enmarcadas en la apertura a la experiencia. La gente que puntúa alto
en apertura a la experiencia y bajo en responsabilidad tiende a ser de
izquierdas, al mismo tiempo que las personas que puntúan alto en
responsabilidad y bajo en apertura a la experiencia tiende a ser más
conservador.
No es de extrañar que estos rasgos combinados, tienden a
determinar creencias políticas, de modo que la relación entre nuestro
temperamento y nuestras posiciones políticas suele a ser bastante pronunciada.
Según Jordan Peterson la distinción fundamental para describir el juego dentro
del tablero político entre la izquierda y la derecha se basa en un punto clave,
que es cómo de abiertas deberían ser nuestras fronteras en contraposición a la
idea de cómo de cerradas deberían ser. Podemos ver esto reflejado en la
fascinación que crea Donald Trump con la idea de construir un muro por una
parte de los ciudadanos americanos. Y la pregunta es ¿Quién está en lo
correcto? ¿La gente que puntúa alto en apertura a la experiencia o la gente que
puntúa alto en responsabilidad? Y la respuesta es que no lo sabemos. Nosotros
tenemos un tablero político, donde se enfrentan las ideologías y las corrientes
políticas, pero por debajo de este tablero el entorno es cambiante. Y habrá
momentos en los que las presuposiciones de la derecha serán más necesarias que
las de la izquierda, y viceversa. A veces la respuesta correcta sería endurecer
las fronteras, y otras veces sería relajar la tensión y abrirlas.
Los medios están polarizados, no son críticos, no hay debate
El diálogo que sucede en el tablero político sucede fundamentalmente
entre estas dos visiones opuestas en relación con las fronteras. Y como no
puedes decir con certeza cuál de ellas es correcta en cada tiempo específico,
es necesario entablar relaciones, diálogos y debates abiertos entre aquellos
disidentes con nuestro temperamento, que es lo que no se hace desde la prensa.
Es por eso que el equilibrio entre la izquierda y la derecha es primordial en
una sociedad funcional. Y es preciso que adoptemos posiciones menos trivales y
más racionales a la hora de relacionaros con la gente que no piensa como
nosotros. Por que las personas disidentes a tu pensamiento son aquellas que te
harán saber lo que tú no sabes, solo mediante el debate y el diálogo abierto podemos
aprender al mismo tiempo que mantenemos nuestra posición. Y ahora sí, comienzo
a relacionarlo con el problema que existe con la prensa, que tiene claros
sesgos pertenecientes a uno de los dos lados temperamentales, dependiendo de
quién les paga. Una de las primeras medidas del Gobierno durante la pandemia
fue regar a los medios de comunicación con 15 millones de euros. Posteriormente
se decretó que se iban a perseguir a todos aquellos mensajes que criticasen la
actuación del gobierno con la excusa de perseguir las fake news. Es la definición
perfecta de autoritarismo de la información y del monopolio de la opinión
pública.
La prensa, con estas actuaciones demuestra claramente estar
al servicio del Gobierno, en este caso de izquierdas. Todos los tertulianos,
opinadores o periodistas, por tanto, no están puestos ahí por su capacidad de
debate y análisis de la situación política, sino porque están al servicio de
una bandera o de un color político determinado, ya que es el Estado quien
subvenciona a los medios. Y si después
de esto aún hay gente convencida de que los medios nos proporcionan una verdad
total y no una verdad a medias y politizada, voy a presentar lo siguiente:
Mundos idealizados, distópicos, constituyen verdades a medias, que la
gente cree como su verdad absoluta
Ciertas novelas como Ensayo sobre la ceguera, Alicia en el país de las Maravillas,
Minority Report, son novelas que presentan mundos
imaginarios indeseables, distopías, donde la mentira y el engaño es algo repudiable. Y en la
mayoría de estos libros se describe una realidad manipulada de una forma descarada, y la gente se la cree con toda la naturalidad del mundo de forma
automática. Y esto que solo parecía que sucedía en las novelas de ficción está
empezando a aparecer cada vez más en el mundo real. Desde hace
mucho tiempo se nos viene diciendo desde la prensa que las denuncias falsas por
VioGen son de un 0,0075%. Y este dato en esencia es correcto. El error estaría
en contabilizar las denuncias falsas únicamente a través de las resoluciones
judiciales que así lo corroboran. Si hablamos desde el mismo paradigma jurídico
y tenemos en cuenta que el 80% de las denuncias por VioGen no acaban en
condena, podríamos deducir, siguiendo la misma lógica, que el 80% de los
denunciados son inocentes, ya que así lo son ante la ley. La realidad social es
más compleja a pesar de esta realidad jurídica y ambas cifras estarían sujetas
a matices que ningún medio de comunicación subvencionado por el Estado se
atreve a cuestionar. Otro ejemplo más: Desde el ministerio de igualdad de Irene
Montero y desde medios afines como ElDiario o EL PAÍS, se daban la siguiente
notica acompañada de una opinión y unos datos que dictaminaba que la discriminación
hacia las mujeres a la hora de elegir trabajo y en la brecha salarial todavía
existía: “El 75% del empleo parcial lo tienen las mujeres, y del total de
puestos directivos, las mujeres ocupan el 27%”, además la media salarial del
hombre es de 25K brutos y de la mujer es de 20K brutos”. Y de nuevo es un dato
acertado, lo que no ha quedado probado es que se deba a un condicionante
sexista, ya que existen otras variables como el área de interés, la disposición
para la movilidad, la ocupación, la personalidad, el tiempo trabajado en una
empresa, que son factores que influyen de manera más directa en esta brecha
salarial que los factores de discriminación que se defienden por parte de los
medios. De nuevo se crea una verdad interesada para desvirtuar la realidad. Y
esto evidentemente pasa con medios afines a ambos lados del espectro político,
no solo con los que son subvencionados por el Estado. Pero normalmente aquellos
que son afines al gobierno de turno son los que más voz tienen y los que más
llegan a la gente. Lo que se hace en los medios es basura televisiva. Y no es una cuestión ideológica, lo que caracteriza a los medios es un apego a las corrientes sociales del momento. Son parásitos que buscan estar en las élites culturales.
Alternativas y conclusión
A raíz de todo esto
surge una pregunta interesante, ¿Por qué nos dicen esto y por qué nos lo
creemos? ¿Hacia dónde nos conduce todo esto? ¿Hacia dónde estamos aceptando ser
llevados de una forma totalmente acrítica? Porque creemos a pies juntillas las
cosas que nos dicen los medios y a la gente le trae sin cuidado los intereses
espurios que hay detrás. Ver, oír, callar y acatar. Entonces, si los medios
están manipulados y no nos ofrecen una realidad ontológica y objetiva, y
desvirtúan constantemente la realidad para asemejarla a su temperamento
político y social mediante sus parcialidades también temperamentales, ¿Cómo
podemos llegar a una información objetiva y completa? Pues yo aquí veo dos
soluciones. La primera es empezar a leer a pensadores, filósofos, escritores de
ambos lados del espectro político y a partir de ahí formar tu propia opinión
sin la influencia de los medios polarizados. Y la segunda opción sería dejar de
consumir los medios de comunicación desinformadores. Éstos, al verse sin
audiencia, no les quedará más remedio que desaparecer o empezar a informar de
una forma honesta y crítica.
Para acabar me gustaría citar una parte del libro Ensayo
sobre la ceguera, de Saramago:
- - ¿Por qué nos hemos quedado ciegos? No lo sé, quizás un
día lleguemos a saber la razón.
- - ¿Quieres que te diga lo que estoy pensando? Creo que
no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que
viendo, no ven. Puede que la humanidad acabe consiguiendo vivir sin ojos, pero
entonces dejará de ser la humanidad. Tengo la responsabilidad de tener ojos
cuando los otros los han perdido.
Christian Ezquerro.
Referencias: Libros: Political correctness, Maps of meaning (Jordan
Peterson). Ensayo sobre la ceguera (Saramago). Un pueblo traicionado (Paul
Preston). Otros YouTubers, influencers, filósofos contemporáneos: Álvaro
Bernard, Rubén Gisbert, Antonio Escohotado, Camile Paglia. Datos estadísticos: INE.
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